Auto diálogo. ¿Cómo te comunicas contigo mism@?

Desde que nacemos vamos creando una imagen de nosotr@s mism@s que va acompañada de un lenguaje interno. Cuando somos más pequeñ@s, el mensaje que nos damos es el que recibimos del exterior, de nuestra gente cercana (padre, madre, herman@s, amig@s,…) y a menudo lo hacemos de formal verbal casi sin darnos cuenta. A medida que vamos creciendo vamos siendo capaces de crear una idea acerca de nosotr@s más independiente, pero con influencia de esas aportaciones de los que nos rodean, y así conformamos un discurso acerca de quien y como somos, que se convierte en nuestro mensaje diario.

Ese discurso se conoce como auto diálogo mental o interno. No es algo que hagamos con plena consciencia, pero se transforma en la guía de nuestra relación con el medio, e influye de forma muy potente y directa en como actuamos y, además, en como (nos) sentimos.

¿Cómo se acomoda en nuestro interior?

Como te estaba explicando, la forma en que se instala el contenido de ese discurso depende de varios factores externos (lo que los demás te transmiten desde la infancia), pero también de aspectos internos que van más allá de la autoimagen creada, y que tienen que ver con la autoeficacia y las expectativas generadas. A veces somos excesivamente autocomplacientes, en ocasiones nos ajustamos a la realidad y en otros momentos nos exigimos por encima de la lógica que aplicaríamos para otras personas.

Intenta escucharte un rato y piensa,

¿Qué mensaje te envías?

De la medida en la que nuestro diálogo interno esté ajustado dependerá gran parte de nuestro bienestar diario.

Es muy habitual charlar en el despacho con personas que casi todo el rato se hablan (boicotean) con un discurso negativo, sin tacto, pasivo-agresivo o frustrante. Esta forma de comunicación es un maltrato que genera la percepción de falta de habilidades y capacidades, de forma que nos creemos menos que los demás, nos vamos haciendo pequeñ@s, y, en muchas ocasiones, implica que terminemos proyectando justamente esa imagen creada erróneamente.

¿Cómo puedo mejorar mi auto diálogo?

Hay varias formas de modificar y reajustar el mensaje interno; te dejo aquí algunas pautas que pueden ayudarte un poco:

  1. Localiza tus pensamientos. Ya has visto que es frecuente que el discurso esté escondido en nuestra zona inconsciente, pero intenta darle luz. Escúchate!
  2. Atribúyeles un valor objetivo. ¿Los mensajes que te das te ayudan a seguir de forma proactiva o te paralizan y te generan emociones negativas?
  3. Haz ajustes donde sea necesario. Trata de reconducir aquellas ideas que hayas observado que tienen menos validez a nivel objetivo. Puedes incluso plasmar por escrito la opción más adecuada para posteriormente ir integrándola en tu día a día.

De todos modos, si crees o descubres que la relación entre tu discurso y la realidad no está equilibrada, por favor, contacta con un/a profesional para que te acompañe y te guíe hacia el camino del autorespeto; es un aspecto muy importante y que a menudo pasamos por alto.

Te dejo la reflexión clave para descubrir como se encuentra la balanza.

Piensa en la persona más importante en tu vida y respóndete honestamente. ¿Le hablarías de la misma manera que te hablas a ti mism@?

En función de tu respuesta podrás ponerte en marcha. Nunca aceptes como bueno el miedo a quererte, valorarte y respetarte. Si con los demás te esfuerzas, ¿qué razón hay para que contigo no?

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